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Un mundo feliz

La dinámica del día a día.
El valor del esfuerzo.
El valor de entrar en el trapo y convertirse en un engranaje de este sistema.
Cada uno de nosotros somos el sistema. Somos la sociedad.
Imponemos nuestros ideales a las nuevas generaciones.
Imponemos nuestras normas o leyes que parecen buenas a nuestros infantes.
Nuestros hijos, no quieren acostarse temprano.
Nuestros hijos, no quieren ir a la escuela. Al principio van forzados.
Y al final sienten la obligación de acabar el camino de la educación.
Pero la educación no es solo lo que nos imponen los que gobiernan.
Hay un montón de historia en la bibliotecas y a nuestros alrededores.
Nos cuentan una verdad a medias en cuanto a los grandes escritores o grandes personalidades que murieron por su causa; pero nunca dicen a los niños que los mataron generalmente por ir a contracorriente, a contrasistema y sobretodo por ir con la verdad por delante presionando al poder poniendo a los individuos como grupo con fuerza contra lo impuesto .
Es importante ver la crueldad de nuestro mundo y saber que estamos rodeados de leones. Más bien lobos. El sistema son los lobos.
Un lobo no hace daño a una persona pero la jauría sí.
Te impones, te adaptas o te comen: estamos en esta realidad.

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