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El desgaste

Me vengo abajo.
Me canso.
Me vuelvo pasota.
Cuando llego a casa, llego cansado y muy hambriento. Me zampo todo lo que encuentro.
Pasa un día y me levanto con un buen tazón de café: Cafeína y más cafeína que me ha dejado dormir pero que me ha destrozado por dentro de un día para otro.
Siento debilidad.
Me ahorro el café.
No tengo fuerzas para afrontar el día.
No rindo en el trabajo; y siento flojera de articulaciones y sobre todo flojera mental.
Ablandado como pan mojado.
Sigo la línea recta imaginaria de mi vida.
Hay pequeños cambios imperceptibles.
Hay pequeños cambios muy visibles.
Hay grandes cambios. También hay grandes cambios muy importantes para mi...
... la vida sigue...
... sin/conmigo.
Recupero él animo.
Aunque me zampo todo lo azucarado y grasiento que hay en casa, dándome una sobreexcitación... que al final me derrumba.

Duermo...
... me levanto con el comienzo de un nuevo día.

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