Ir al contenido principal

No

No
A todo no... sistematicamente.
Hay 365 días en un año y la esperanza de vida es de 77 años pero no la media de vida que es aproximadamente de 40 años.
Tengo 32 años y cada día tengo menos idea de lo que es vivir. Tengo más experiencia y más cosas en mi cabeza que hace que los minutos corran como segundos y las horas como minutos. Antes se me hacía interminables los segundos de un minuto ahora me quedo dormido después de comer cuando antes no era capaz de dormir la siesta y disfrutaba rompiendo tejas y tiñiendo agua al color rojo. Antes no daba salido del agua y disfrutaba cada vez que me mojaba. Ahora solo me quejo del frío del agua cuando lo bonito del agua es todo lo demás: como refresca, como moja, como se deforma, como se mueve. Esa maravilla que se desliza por las piedras y hace mover al mundo.
...y aún soy joven, puedo hacer casi de todo. Aunque tengo una mente lenta sin ganas de nada.
No a experimentar.
No al riesgo.
Miedo al si.
Miedo al no.
Miedo a todo.
Hasta los 18 años nos da igual un no por respuesta, si lo queremos hacer lo hacemos y punto.
Pasan los años y todo es casi imposible, inalcanzable porque los limites que nos autoimpusimos se van estrechando.
No quiero límites, quiero libertad y nunca tuve tanta y tan poca usé.
Quiero dejar hacer a todo el mundo lo que le plazca.
Quiero que mis hijos hagan lo que le plazca siendo capaces de saltar las normas dentro de los posibles riesgos que hay de morir.
¿Qué problema hay en vivir a tope y morir joven?
Hay que hacer de todo con el mínimo riesgo si se quiere.
Hay que infringir las normas pero sin que te detengan para poder experimentar
No se puede uno bloquear, tiene que seguir adelante. Seguir pensando en lo que quiere.
Estudiar toda la vida, hacer deporte toda la vida, disfrutar de las pasiones, tener algún vicio, ser algo malote de vez en cuando.
Disfrutar de las cosas pequeñas: romper papeles, romper alguna que otra cosa, ayudar a la gente para sentirse bien.
Aunque sea muy fácil dar a una ONG un dinero mensual por pequeño que sea. Si lo piensas te hará sentir mejor sin notar nada en el bolsillo.
¿No?
Mejor, ¿Por qué no?
Porque no.
No te sientas idiota. Hazte idiota para los demás.
No te sientas tonto. Hazte el tonto.
No mires tus imperfecciones como algo malo y triste sino como riesgos que tomaste en la vida y no te mataron.
No seas un muerto viviente. Muérete luchando por una pasión.

No quiero ser como una autoayuda...

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cómo dejar de comer chocolate?

Chocolate líquido Algún día escuché que el chocolate no es adictivo, ese día las chocolateras aumentaron sus beneficios porque comimos más sus chocolates esquisitos. A todos nos gusta el chocolate, bueno ,a casi todos. Para mi es algo adictivo, necesito su azúcar y su cacao para vivir. ' Nestlé ', ' Milka ', ' Lindt ', ' Valor '... todas estas marcas, que se me ocurren ahora, no sobrevivirían sin la adicción de la gente por el chocolate y el azúcar. Ya se que el cuerpo se pirra por una onza de chocolate pero al final uno se empacha y queda con un mal estar generalizado... en mi caso con ganas de más. Lo único que podemos es comer chocolate con moderación y elegir el que menos azúcar tiene. Y los que más azúcar tienen son los sin marca (marca blanca): ' Eroski ', ' Leader Price ',... Todo el mundo sabe que el azúcar en exceso(+ de tres cucharas de azúcar) a largo plazo provoca caries, aumenta la demanda de la vitamina B, obesidad y p

Siempre me gustaron los lacasitos

Siempre me gustaron los Lacasitos y después de tantos años me doy cuenta que todos los Lacasitos saben igual. Cuando era pequeño comía un Lacasito rojo pensando que tenía un cierto sabor a fresa y tomaba uno marrón porque pensaba que se iba a intensificar el sabor del chocolate y la realidad es que todos saben bien por igual... son igual de dulces cada uno de ellos y destiñen un poco en las manos calientes. Cuando somos pequeños creemos cosas que cuando somo grandes descubrimos que son totalmente distintas. Como cuando veíamos el arroz inflado chocolateado en las cajas un poco más grande de lo normal... yo siempre pensé que aumentaban de tamaño cuando se vertían en la leche y lo único que pasaba es que lo endulzaban. Cada vez que compraba los cereales esperaba a que creciesen y miraba para ellos deseoso de que la magia se iniciase. También cuando jugábamos pensábamos que éramos los protagonistas de Oliver y Benji. Cuando tenía un nuevo balón pensaba que era el mejor del mundo y lo cu

Recordando viejos tiempos: historia con ápices roleros.

Después de un largo recorrido por un camino largo y tortuso un grupo de forajidos se encuentra en frente de una compuerta cerrada. Ellos pararon y esperaron un rato a ver si salía alguien a recivirlos. No podían creer que la puerta estuviese cerrada. La última vez estaba abierta y los colegas que vivían allí los recibieron con los brazos abiertos. Bueno esperaron un rato y uno de ellos se cansó y empezó a dar golpes a la piedra como un animal cabreado. Con la empuñadura como ayuda  para intentar roperla a golpes. Otro de ellos  (Lucas) se calentó con el pardillo loco que estaba golpeando la roca (Nicolás) y le dio un pequeño golpe con su maza a dos manos, que le asentó la cabeza... en ese momento Nicolás entró en razón. Lucas después de recoger su maza y limpiarla de unas gotitas de sangre de la nariz de su gran amigo Nicolás, saludó a la puerta recordando películas en la que la puerta habla y todo. -¡Hola! -¡Bienvenido! -¿Me puedes abrir? -Pues claro, a verlo dicho antes. -Gracia