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En un lugar alejado de toda civilización.

El gen Homer
Hay un lugar aislado de casi toda sensación donde los estímulos están muy diluidos perdiéndose en la oscuridad más profunda, en un olvido teñido de ideas sueltas atrapadas en una inmensidad que en realidad es minúscula, llamado cerebro. Lleno de fluidos y electricidad. Diferente, sin embargo comparte su similitud con otros muchos.
Cerebros privilegiados y otros menos cerebro.
Al final, el mío es mío y nadie sabrá si es o no inteligente, ni yo tampoco porque mi inteligencia no alcanza para comparar a otro independiente y aislado.
Existen conexiones pero todas ellas realizadas por estímulos que nunca se captan igual en diferentes cerebros. Anque tengamos la misma definición para cosas que tenemos en común. Lo único capaz de tener por igual, creo yo, es una idea.
Por desgracia, dependiendo de las calidades, hay cerebros que alcanzan a entender la mayoría del conocimiento diponible existente pueden tener en días próximos. Y otros se quedan en tan solo, 'estar' y ser 'feliz' con lo que tiene.
Cada uno es diferente, es único pero comparte unas características comunes.
Cada individuo forma parte de un colectivo pero este está bien limitado de su entorno y de los individuos que lo forman.
Los problemas surjen porque somos iguales pero no tanto. Y para muchos la verdad es de una manera, sin embargo, otros la ven diferente.
 La única verdad igual para todos es la matemática o la ciencia en general. Habrá pequeñas diferencias a lo largo de la eternidad pero éstas en el presente no existen. Para todos el uno es un número natural que va antes del dos.

Quería escribir algo más artificioso sobre el universo de la inteligencia y se quedó en nada.
Una idea me invade por mi mente, el aislamiento. Nos aislamos pero en el fondo tenemos la esperanza de que alguien nos valora.
Bonita la esperanza que tenemos pero el tiempo hace de disolvente. Perdemos potencial. Me entristece.
Ahora recuerdo cuando algún profesor hablaba de nuestro potencial. Potencial que dura hasta al fin pero que la mayoría lo deja por el camino, nos olvidamos de luchar por conseguir nuevas metas. La dejadez.
Que sería la dejadez con la suma de la eterna juventud. Sin muertes, sin nacimientos nos estancaríamos y el mundo se estancaría. O quizá no, quizá también el ansia de aprender seguiría a lo largo de los años.
Podemos echar la culpa a muchos líderes pero, de momento, nosotros somos mortales y también las figuras del poder.
Quizá lo único inmortal son las empresas que seguramente con el tiempo se conviertan en un todo malvado. Malvado porque la redacción de leyes impropias se convertirán en obligaciones que nadie podrá realizar.
Y la tecnología es una gran herramienta pero muchas veces nos supera y cometemos grandes errores al no saber solucionar los nuevos problemas que aparecen al conseguir esas ventajas que nos da.

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