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¿Por qué nos gustan tanto los bebés?

Son feos, pequeños y por si mismos no son capaces. Necesitan todos los cuidados del mundo pero aun así nosotros nos quedamos pasmados mirando para ellos. Tienen un carisma especial pero al fin y al cabo son solo humanos jóvenes.
¿Qué tiene para el resto de los humanos esa juventud ya perdida?
Me imagino que todos estos bebés albergan en su interior: esperanza y potencial de llegar a ser.
Vemos la continuación de nuestra especia, vemos un montón de oportunidades que nosotros en nuestro día no aprovechamos.
Y sin embargo en el primer minuto de su vida ya le imponemos normas y reglas que no son naturales. Primero la ropita sesgada, en general, por sexo. Ropa para niña, rosa. Ropa para niño, azul.
Tonterías de la sociedad. Luego vienen los juguetes y luego los deberes y las obligaciones del hogar y del entorno. Y poco después ya son uno más del mundo que no van aportar nada, simplemente su vida.
De esos miles de millones de nacimientos, alguno se convierte en especial porque se revela frente a las normas artificiales impuestas y hace algo diferente que se valora pero, poco a poco, ese logro se convierte en algo insignificante y al final también es uno más de la sociedad.
Es duro, pero hay demasiadas mentiras en esta sociedad como para conseguir algo diferente en ella.
Muchas promesas, pero si uno no es capaz de sobrevivir por su cuenta no va haber nadie que lo ayude.

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