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Belleza

Amamos los detalles, amamos la infinidad de morfologías que existe. Amamos los fenómenos atmosféricos, amámos las cámaras superlentas que pueden grabar como cae una gota de agua y luego se deforma y rompe en pequeñas partículas al llegar al suelo.
Pero no nos amamos a nosotros mismos. Amamos a nuestro imagen idealizada. Somos criaturas que se miran y que cada vez que vemos una pequeña imperfeción estamos pensando en lo mal que queda.

Arrugas, estrías, granos; quistes, lunares, espinillas y poros negros.Bultos, inchazones, heridas,...
Perdemos nuestra vida en buscar problemas para después encontrar soluciones rápidas y mediocres.

El conjunto es belleza.

La belleza no es la juventud sino saber envejecer y saber mostrar una actitud diferente.
Una calidez en la mirada, una sonrisa calmada y real son cosas muy tiernas y bonitas en este mundo.

La tristeza y la soledad son también variantes de la belleza de este mundo que además alberga, por simple naturaleza, la capacidad de maravillarnos y de hacernos vibrar con las cosas pequeñas y también los grandes momentos.

Nos gusta mirar y escuchar.

Nos gusta tocar y acariciar.

Nos gusta oler. Gran sentido este y quizá el más dificil de satisfacer.

Días tormentosos, días con olor a tierra, días bochornosos y días que refrescan con esas aguas que pueden llegar a riadas. Son también días bellos.

La mirada de una abuela feliz contemplando a su nieto como corre a abrazarle.
La cara del abuelo cuando nos cuenta historias y nos descubre mundo con sus artilugios. Flautas de fabricación casera, giringuillas gigantes de madera.Tirachinas y hasta arcos echos con  ballenas viejas, algo peligrosas estas.


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