Ir al contenido principal

Un incomprendido friki.

Hace todos los días una vida normal.
Evita los problemas y las discusiones.
Evita las confrontaciones y hace lo que le da la gana.
Encuentra la mejor opción para olvidarse de su destino.
Se aburre de si mismo y de su vida.
No piensa en los demás sino en la mierda por la que está rodeado. Se siente incomprendido y no entiende porque lo que está haciendo no funciona como el desearía.

No piensa en soluciones sino en como pasarlo bien y estar feliz sin preocuparse de las consecuencias.
Las consecuencias pueden ser de lo peor: aislamiento social, paranoia, sindrome del enclaustramiento, sentimientos malignos hacia la sociedad y diferentes organismos del mundo. Indignación y desasosiego.

Esta persona es un producto de la sociedad producido por todo el consumismo y tecnología aislativa que provoca que se sienta mal e incapaz de hacer algo provechoso de su vida.

En definitiva, un friki enfermizo es aquel que con el paso del tiempo se transforma en un loco, que sino acaba matando a alguien se dejará morir poco a poco, o el día menos pensado se empastilleará y se cortará las venas a lo largo de los brazos en una bañera con agua hasta quedarse frito. La tristeza es que posiblemente le haría un favor a la sociedad enferma y además no lo echarían en falta. El único problema de esta situación es que esta persona podría haber sido una mente maravillosa y al final debido a los excesos, trucos, trampas y despistes de este mundo su camino se truncó para acabar convirtiendose en ese friki incomprendido que una vez estuvo vivo, lleno de ilusión y ganas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cómo dejar de comer chocolate?

Chocolate líquido Algún día escuché que el chocolate no es adictivo, ese día las chocolateras aumentaron sus beneficios porque comimos más sus chocolates esquisitos. A todos nos gusta el chocolate, bueno ,a casi todos. Para mi es algo adictivo, necesito su azúcar y su cacao para vivir. ' Nestlé ', ' Milka ', ' Lindt ', ' Valor '... todas estas marcas, que se me ocurren ahora, no sobrevivirían sin la adicción de la gente por el chocolate y el azúcar. Ya se que el cuerpo se pirra por una onza de chocolate pero al final uno se empacha y queda con un mal estar generalizado... en mi caso con ganas de más. Lo único que podemos es comer chocolate con moderación y elegir el que menos azúcar tiene. Y los que más azúcar tienen son los sin marca (marca blanca): ' Eroski ', ' Leader Price ',... Todo el mundo sabe que el azúcar en exceso(+ de tres cucharas de azúcar) a largo plazo provoca caries, aumenta la demanda de la vitamina B, obesidad y p

Siempre me gustaron los lacasitos

Siempre me gustaron los Lacasitos y después de tantos años me doy cuenta que todos los Lacasitos saben igual. Cuando era pequeño comía un Lacasito rojo pensando que tenía un cierto sabor a fresa y tomaba uno marrón porque pensaba que se iba a intensificar el sabor del chocolate y la realidad es que todos saben bien por igual... son igual de dulces cada uno de ellos y destiñen un poco en las manos calientes. Cuando somos pequeños creemos cosas que cuando somo grandes descubrimos que son totalmente distintas. Como cuando veíamos el arroz inflado chocolateado en las cajas un poco más grande de lo normal... yo siempre pensé que aumentaban de tamaño cuando se vertían en la leche y lo único que pasaba es que lo endulzaban. Cada vez que compraba los cereales esperaba a que creciesen y miraba para ellos deseoso de que la magia se iniciase. También cuando jugábamos pensábamos que éramos los protagonistas de Oliver y Benji. Cuando tenía un nuevo balón pensaba que era el mejor del mundo y lo cu

Calor, calor no hace mucho

Calor, calor no hace mucho. Estamos en verano y el sol se desvanece entre las nubes. La verdad, es que hay humedad en el ambiente y el asfalto chorrea. Joder, que mierda de descripción. Todo lo que digo se queda en nada. Vaya cagada (zurullo). Estoy 'aparvado' y no escribo nada decente. En un lugar claro y cerrado en el que estoy ahora mismo, me siento enclaustrado, agónico, sin respiración. El sudor me corre por la piel blanca. Esto es un día como otro cualquiera. La perdición de un ángel caído que no encuentra su punto de inflexión. El cambio hacia el buen camino. Vaya, ¿¡que estoy diciendo!? Me vuelvo loco otra vez. Respiro profundamente y expulso el aire viciado de mis pulmones. Vuelvo a empezar después de romper esa cantidad de palabras sin sentido. La orientación se me centra y vuelvo a empezar mi relato pero esta nueva página se queda en blanco, y el segundero empieza a sonar más alto y más rapidamente. Las horas vuelan y la página en vacío.