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La ilusión de empezar algo nuevo y la dificultad de crear cosas desde la nada. Que difícil es empezar.
El mundo en crisis, como decían en los grandes documentales de la 2ª guerra mundial. Me parece que ahora el mundo lo está pasando mal porque todos somos ladrones y andamos todos a la pijota. Buscando duros a cuatro pesetas que en realidad no sirven de nada.
En fin, el mundo es una perdición desde el punto de los adultos. Desde el punto de los jóvenes se ve distinto. Las fronteras son más cerradas y la culpa de la crisis o de los problemas de la casa no es de los políticos, ni de las grandes multinacionales, si no de los padres que no encuentran trabajo o que no saben disfrutar de lo que tienen, albergando todas las esperanzas en sus hijos y además, también, las tensiones. No se puede, vivir así. El mundo es fácil, y nosotros nos complicamos porque no nacemos aprendidos. Cogemos la experiencia que nos dan o la que encontramos.
Me siento mal, porque estoy quieto sobre un objeto que no para, como es la Tierra. Cuando uno se para, acaba cometiendo el peor error de su vida, estancarse, para luego, tener dificultades para arrancar.
Soy una piedra que fue lanzada hace algún tiempo para votar sobre el agua un millar de veces y en lugar de eso me quedé en el fondo desgastándome con el roce del agua, continuo y permanente. Y ahora, también estoy siendo aplastado por las piedras que perdieron la inercia y siguen el mismo camino. Viendo, todas, como morimos y nos deprimimos de inanición. Necesitamos un pulo, el mundo gira la cabeza y piensa que no necesitamos ayuda porque tampoco, hasta ahora, nunca pedimos ayuda. Estamos avergonzados de nuestra vida, de nuestras elecciones y ahora tenemos miedo, pero hace bien poco, no lo teníamos porque vivíamos de la inercia del empujón/lanzamiento inicial. Necesitamos de esas corrientes que nos ayuden a progresar para poder ayudarnos a nosotros mismos y algún día poder ayudar a otras personas.

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