Ir al contenido principal

Dentro de la ciudad

Después de estar casi un mes tras las fronteras de la ciudad andando cabizbajo, a la espera de que mis papeles se arreglasen para poder acceder a ese, para mi, santuario. Me di cuenta de que algo estaban tramando los guardias tras las barreras electrificadas. Primero pensé que llegarían con las hojas digitales para darme conformidad y acceso a la ciudad pero después, en vez de eso, salieron 10 personas con, aparentemente, intenciones bélicas.
Me quedé mirando un instante, cuando, en ese momento, me di cuenta de que se acercaban hacia mi. Por unos instantes estaba espectante y pensando en que iba a hacer si me encarcelaban o mataban.
Pensé que estaba acorralado: la única salida era la autopista subterránea y por ahí no podía escapar porque ellos tenían vehiculos muy veloces con los que mi piernas no podían competir. Tampoco les daría esquinazo por la salida de emergencia del tunel, el sol me mataría (no me quedaban pastis para soportar la radiación de un día tan soleado como ese).
Mis aptitudes en combate nunca fueron buenas. Si bien sería fácil contra un par de personas escuálidas, mi físico no daba para más. Lo poco que tengo de sabio, no sirve para hacerme superpoderoso como contaban los comics que he leído cuando era un crío.
En fin, me decidí por acercarme a ellos en vez de que ellos corrieran detrás de mi. Después de decir:"buenos días". Esperé una respuesta o una reacción de la guardia. No me respondieron aunque uno de ellos, parecía joven, iba a ser formalmente correcto pero la mirada de un,  supuesto, superior le cortó la lengua y la voz (en sentido figurado).
No me mataron, me introdujeron dentro de una celda que estaba al otro lado de la fortaleza. Era un comienzo, al menos ahora, estaba dentro de la ciudad que deseaba conocer.
Pasó un día, pasó otro día. El tiempo se ralentizaba. Estaba conectado a unas máquinas que me alimentaban y me anestesiaban para que no sufriera. Pero la inanición era lo que me mataba poco a poco.
Pienso que esas máquinas también estaban haciendo algo dentro de mi pero no podía ni moverme ni dirigir mi mirada, la tenía fija.
La habitación era oscura. Decidí suplicar a gritos que me insertaran algún tipo de libro virtual en mi cerebro para así poder relajarme en una lectura tranquila. Pero en vez de eso me metieron un videojuego de lo más cutre que había visto en mi vida... un bicho con gorra y bigote que no hacía más que pegar saltos y aplastar a bichos. Además, la dificultad del juego era un tanto especial. Los juegos a los que estaba acostumbrados era más fáciles porque no era necesario repetir las secuencias para conseguir un buen resultado como pasaba con éste.
Gracias a al entretenimiento, el tiempo me pasó un poco más rápido hasta que un día se encendieron las luces.
Me encontraba en una sala totalmente blanca pero daba la sensación de que yo no estaba allí. Podía desplazarme por la sala pero yo no podía ver mis extremidades ni mis dedos, ni el contorno de mi nariz, ni el de mi boca.
Empezó una tanda de preguntas sobre mi.

Me gustaría hablar de ello pero solo recuerdo que duró mucho debido a un gran vacío que tengo en mi memoria.
Al final de todo eso, aparecí en una sala formada totalmente de espejos, hasta los asientos y otras superficies reflejaban todo lo que había. Me veía a mi en todo lados. Estaba angustiado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cómo dejar de comer chocolate?

Chocolate líquido Algún día escuché que el chocolate no es adictivo, ese día las chocolateras aumentaron sus beneficios porque comimos más sus chocolates esquisitos. A todos nos gusta el chocolate, bueno ,a casi todos. Para mi es algo adictivo, necesito su azúcar y su cacao para vivir. ' Nestlé ', ' Milka ', ' Lindt ', ' Valor '... todas estas marcas, que se me ocurren ahora, no sobrevivirían sin la adicción de la gente por el chocolate y el azúcar. Ya se que el cuerpo se pirra por una onza de chocolate pero al final uno se empacha y queda con un mal estar generalizado... en mi caso con ganas de más. Lo único que podemos es comer chocolate con moderación y elegir el que menos azúcar tiene. Y los que más azúcar tienen son los sin marca (marca blanca): ' Eroski ', ' Leader Price ',... Todo el mundo sabe que el azúcar en exceso(+ de tres cucharas de azúcar) a largo plazo provoca caries, aumenta la demanda de la vitamina B, obesidad y p

Siempre me gustaron los lacasitos

Siempre me gustaron los Lacasitos y después de tantos años me doy cuenta que todos los Lacasitos saben igual. Cuando era pequeño comía un Lacasito rojo pensando que tenía un cierto sabor a fresa y tomaba uno marrón porque pensaba que se iba a intensificar el sabor del chocolate y la realidad es que todos saben bien por igual... son igual de dulces cada uno de ellos y destiñen un poco en las manos calientes. Cuando somos pequeños creemos cosas que cuando somo grandes descubrimos que son totalmente distintas. Como cuando veíamos el arroz inflado chocolateado en las cajas un poco más grande de lo normal... yo siempre pensé que aumentaban de tamaño cuando se vertían en la leche y lo único que pasaba es que lo endulzaban. Cada vez que compraba los cereales esperaba a que creciesen y miraba para ellos deseoso de que la magia se iniciase. También cuando jugábamos pensábamos que éramos los protagonistas de Oliver y Benji. Cuando tenía un nuevo balón pensaba que era el mejor del mundo y lo cu

Recordando viejos tiempos: historia con ápices roleros.

Después de un largo recorrido por un camino largo y tortuso un grupo de forajidos se encuentra en frente de una compuerta cerrada. Ellos pararon y esperaron un rato a ver si salía alguien a recivirlos. No podían creer que la puerta estuviese cerrada. La última vez estaba abierta y los colegas que vivían allí los recibieron con los brazos abiertos. Bueno esperaron un rato y uno de ellos se cansó y empezó a dar golpes a la piedra como un animal cabreado. Con la empuñadura como ayuda  para intentar roperla a golpes. Otro de ellos  (Lucas) se calentó con el pardillo loco que estaba golpeando la roca (Nicolás) y le dio un pequeño golpe con su maza a dos manos, que le asentó la cabeza... en ese momento Nicolás entró en razón. Lucas después de recoger su maza y limpiarla de unas gotitas de sangre de la nariz de su gran amigo Nicolás, saludó a la puerta recordando películas en la que la puerta habla y todo. -¡Hola! -¡Bienvenido! -¿Me puedes abrir? -Pues claro, a verlo dicho antes. -Gracia