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Amistad y deporte.

_ La vida sigue _decía Marcos con resignación.
_ Seguro que las cosas cambian.
Marcos le daba vueltas al tema y su corazón roto no reaccionaba, sin embargo el cerebro, le decía, tómate el café y olvídata de esas chuminadas. Todo tiene un precio, todo tiene un fin  y pronto habrá un nuevo principio. Se tomó el café con leche ya frío.
_ ¿Como va el Madrid?
_ Estás mejor! Metiendo cizaña, sabes que segundo, por detrás del barça. Ayer estaba fuerte.
_ Si, la verdad. En el fondo, la crisis de los equipos se ve distinto según de que equipo eres_ intentando no meter más leña al fuego en ese tema, delicado pero poco importante.
_ La verdad es que el baloncesto se mide siempre por el equipo que más veces mete la pelotita en el aro pero por desgracia mi Madrid anota mucho y recibe mucho.
_Ya está! Veo que ahora te vas a poner sentimental.
Marcos pagó el café y se fueron los dos para el coche, se iban a jugar, a hacer un poco de deporte como todos los fines de semana. Ellos ya no eran unos chavales pero se encontraban bien fisicamente y, al menos,  mantenían esta buena rutina que los mantenía sanos y con apariencia juvenil. Como competían bastante, y entre todos, se metían piques; Marcos hacía bastante deporte por su cuenta casi todos los días, nada fuerte. Iba andar, hacía sus ejercicios de pesas y también mantenía sus abdominales en buen estado. Él no era demasiado técnico, pero ponía espíritu y pasión, además de colocarse bien en los espacios para que sus compañeros de equipo le dieran con más facilidad los pases y así él repartía, organizaba el juego de equipo dando con frecuencia algún pase de gol.
Me olvidé decir, que, ellos son aficionados al baloncesto pero juegan al fútbol porque son bajitos.

El amigo de Marcos, Juan, subió al volante y se dirigió al pabellón donde iban a jugar. Como siempre metió primera, segunda, tercera rapidamente hasta poner el coche a 100 km/h. Después metía las otras marchas, sin pasión ni gloria porque no le gustaba ir rápido pero si acelerar el coche rapidamente para luego mantener un buen ritmo de viaje.
Cuando llegamos al pabellón, Juan como siempre entra al prado y tira del freno de mano para sorprender a Marcos. Marcos, como siempre durmiendo, mantuvo la compostura y, como siempre, hizo que todavía estaba durmiento.
_Llegamos?_ preguntando lentamente con los ojos entre abiertos.
_Si llegamos_ dijo Juan cabreado. Se quedó pensando.
_ Ya sabes que tengo un problema con el sueño.
_ Ya, ya! Como siempre, quejándote. Pero el próximo día, conduces tú.
_Vale, vale. Era broma. Me estaba metiendo contigo. Sabes que no me gusta que hagas esas niñeces con el coche.
_Las sigo haciendo, para que te espabiles... _se calla y piensa ... y porque me gusta.
_Sabes que lo último también lo dijiste en alto??
_ Mierda!
_ Vamos a jugar, llegamos tarde.
_Como siempre!
_Perdona, hoy fue culpa mía. Sabes que tuve una mala noche.
_Dejémonos de monadas...
Se levantaron, cogieron las mochilas y se dirigieron al vestuario del pabellón. Se cambiaron en un volado y fueron a calentar un poquito. Empezaron a jugar después de hablar entre y con sus amigos... y poco más...

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