Ir al contenido principal

Me siento...


Me siento raro...
Me siento cansado...
Me siento distinto... como una persona más adulta.
Me siento débil... un animal indefenso al que le está callendo el cielo y el suelo agrietándose en un mar de trozos de tierra cada vez más pequeños que se van disipando y evaporando pruduciendo pequeñas quemaduras superficiales al animalillo tembloroso y miedoso que mira a todas partes sin encontrar solución a su miedo. Este animal no sabe como abrir los ojos hacia otros mundos para poder ver más adelante de lo inmediato, de lo próximo. Este animal no sabe que está soñando, nunca soñó, por eso tiene tanto miedo.
Me siento como un animal primerizo que no sabe lo que le está pasando...
Me siento rodeado de ilusiones, atrapado en un cuerpo físico que no me deja pensar con claridad, ni disfrutar de todas los sentimientos creados con los pensamientos... con mis pensamientos.
Me siento pobre...
Me siento melancólico...
Me siento estúpido porque no tengo soluciones a mis problemas y porque no siempre me siento estable... tengo súbidas y bajadas de ánimo... tengo tonterías en la cabeza... tengo esperanzas... tengo ilusiones... tengo ganas de vivir, conocer mundo, gente, llegar a ser algo más que un trapo sucio al que todos miran con desprecio pero nadie lo limpia o lo pone para labar...
Ahora... me siento un poco agotado en esta noche aburrida, fría... necesito algo de compañía... necesito calor y unas buenas mantas para abrigarme de este frío desolador... es triste pensar que ahora no tengo a nadie que me caliente... es triste.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cómo dejar de comer chocolate?

Chocolate líquido Algún día escuché que el chocolate no es adictivo, ese día las chocolateras aumentaron sus beneficios porque comimos más sus chocolates esquisitos. A todos nos gusta el chocolate, bueno ,a casi todos. Para mi es algo adictivo, necesito su azúcar y su cacao para vivir. ' Nestlé ', ' Milka ', ' Lindt ', ' Valor '... todas estas marcas, que se me ocurren ahora, no sobrevivirían sin la adicción de la gente por el chocolate y el azúcar. Ya se que el cuerpo se pirra por una onza de chocolate pero al final uno se empacha y queda con un mal estar generalizado... en mi caso con ganas de más. Lo único que podemos es comer chocolate con moderación y elegir el que menos azúcar tiene. Y los que más azúcar tienen son los sin marca (marca blanca): ' Eroski ', ' Leader Price ',... Todo el mundo sabe que el azúcar en exceso(+ de tres cucharas de azúcar) a largo plazo provoca caries, aumenta la demanda de la vitamina B, obesidad y p

Siempre me gustaron los lacasitos

Siempre me gustaron los Lacasitos y después de tantos años me doy cuenta que todos los Lacasitos saben igual. Cuando era pequeño comía un Lacasito rojo pensando que tenía un cierto sabor a fresa y tomaba uno marrón porque pensaba que se iba a intensificar el sabor del chocolate y la realidad es que todos saben bien por igual... son igual de dulces cada uno de ellos y destiñen un poco en las manos calientes. Cuando somos pequeños creemos cosas que cuando somo grandes descubrimos que son totalmente distintas. Como cuando veíamos el arroz inflado chocolateado en las cajas un poco más grande de lo normal... yo siempre pensé que aumentaban de tamaño cuando se vertían en la leche y lo único que pasaba es que lo endulzaban. Cada vez que compraba los cereales esperaba a que creciesen y miraba para ellos deseoso de que la magia se iniciase. También cuando jugábamos pensábamos que éramos los protagonistas de Oliver y Benji. Cuando tenía un nuevo balón pensaba que era el mejor del mundo y lo cu

Recordando viejos tiempos: historia con ápices roleros.

Después de un largo recorrido por un camino largo y tortuso un grupo de forajidos se encuentra en frente de una compuerta cerrada. Ellos pararon y esperaron un rato a ver si salía alguien a recivirlos. No podían creer que la puerta estuviese cerrada. La última vez estaba abierta y los colegas que vivían allí los recibieron con los brazos abiertos. Bueno esperaron un rato y uno de ellos se cansó y empezó a dar golpes a la piedra como un animal cabreado. Con la empuñadura como ayuda  para intentar roperla a golpes. Otro de ellos  (Lucas) se calentó con el pardillo loco que estaba golpeando la roca (Nicolás) y le dio un pequeño golpe con su maza a dos manos, que le asentó la cabeza... en ese momento Nicolás entró en razón. Lucas después de recoger su maza y limpiarla de unas gotitas de sangre de la nariz de su gran amigo Nicolás, saludó a la puerta recordando películas en la que la puerta habla y todo. -¡Hola! -¡Bienvenido! -¿Me puedes abrir? -Pues claro, a verlo dicho antes. -Gracia