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Grito al tiempo

 A veces, me entra una presión intensa en la parte delantera de mi cabeza que me quedo muerto. Seme olvida el pasado, me despreocupo, sintiendo que solo tengo tiempo para ese dolor.  Después me doy cuenta de que no soy nada ante el paso del tiempo, no soy ni recuerdo, ni alma; ni pensamiento, ni nada. Fuí algo que no recuerdo porque el cerebro se inunda de vacío, porque navega en un dolor que se fraguó por el exceso de vida. Estoy harto de estímulos, tantos y tan intensos que mi cuerpo pide pausa para reflexionar.  Guardo y almaceno información, me agarro a las sensaciones para intensificarlas, para recordarlas. Me olvido que estoy limitado, me olvido que el infinito solo es un concepto que no puedo llegar a entender. Soy una mierda en este mundo que se agota por cada décima de segundo que pasa, soy la nada que quiere ser algo pero que no sabe como llegar a esa espectativa. Me entra pavor, me entra de todo menos calma. Soy desesperación para esta situación. Soy un inseguro que empieza
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¿Ansiedad o sed?

¿Ansiedad o sed? Entro en la oficina y sentado en mi silla giratoria, simplemente estoy. Una habitación, ahora caliente; un lugar vintage de madera clara con mesas de madera con solera de buena calidad, pero todo muy desfasado. Estoy, pero como si no estuviera. Me arden las mejillas, las orejas retumban con el calor, no por el ruido, que también; las tengo calientes y resecas. Solo era para introducir las sensaciones que tengo en mi cuerpo y en mi mente. Mente que está, no sé dónde. ¿Qué hago? ¿Qué siento? ¿Qué es lo que me define ahora? No tengo hambre, tengo sed y tengo memoria. No pienso, simplemente aporreo el teclado, y me salen palabras, sensaciones, y también durezas en los dedos. Ahora me vienen los micropicores en la cabeza, en la punta de la nariz... sigo sintiendo nuevas cosas como la sensación de atascamiento en mi nariz por el catarrillo que estoy sanando, o incubando, o padeciendo. Las manos están hinchadas, doy un vistazo hacia abajo y también veo las venas

Pensamientos de mañana.

 Cansancio, pereza, cansancio, pereza.  ¿Por qué escribo esto? Me siento una mierda. Quedé cansado de correr y de cenar mucho. Tengo la boca irritada, reseca. Tengo los ojos cansados, agotados. Siento como si un día gris se estuviera cayendo sobre mis hombros, mi cuerpo, mi piel se siente sepultada por algo que me aprisiona. Estoy sentado, en cuerpo presente, en este trabajo de oficina, con los pies calentitos, sin ánimo, ni tesón. Haciendo tiempo. Esperando mi turno. Pensando que tengo que espabilar y haciéndome la pregunta: ¿Para qué? ¿Para qué el esfuerzo? Después me digo a mi mismo: pues para mi. Necesito dinero para vivir, para los gastos mínimos. Necesito algo más que estar sin hacer nada con la barriga llena. Necesito ser útil. Necesito vivir un poco más para encontrarme a mi mismo. Estando aquí, oyendo el ruido de los ventiladores del calefactor, del aire acondicionado. Ruidos que se adentra en mis entrañas, provocando presión por todas direcciones, me siento aplastado aplastad

Perradas.

 Siguiendo mi camino... no haciendo camino. Mi historia de no avanzar avanzando. El avanzado personaje en edad que se muere por no ser él y que se encuentra en un estado de desesperación y ataduras.  Pierdo mi tiempo con mis cosas, con mi aburrimiento, pero no busco nada nuevo. Vuelvo a tener ciertos sueños pero sigo cayendo en los mismos círculos viciosos. Uno de ellos es la masturbación matutina... que me complace pero que me agota provocando mi conformismo ante la vida... me quedo vacío y nada me llega adentro. Me siento como si estuviera por estar, no soy una persona entusiasta. Cuando intento no caer en estas tentaciones me siento más nervioso, más bravo, más animal teniendo sensaciones de motivación y de esperanza; mejores sensaciones. Tengo más ganas de luchar por mis cosas... pero vuelvo, recaigo. Llega la noche y solo tengo ganas de ver series que también me agotan porque son repetitivas y cada día me sorprenden menos. Acabo anticipándome al relato. Es agotador tener tanto oci

Me duele.

Me duele, me duele, me duele esta herida no tan reciente.   Me duele,... y tú estás ahí. Y tú estás ahí, sin saber... que lo estás.   Esa herida real, esa herida hecha  por algo irreal. Irreal, como el sueño del que no me despierto.   Despierto estoy, pero soñando por tu amor. Tu amor es mi mentira.   Sabes lo que siento, sé lo que siento. Sabes lo que siento, sé lo que siento.   Tú estás ahí, sin saber que lo estás.   Haciéndome daño el hecho de que nunca estarás. Una mentira que inventé y todavía creo. Una mentira que es real como el daño de un puñal desgarrando mi corazón. Un corazón que está, un corazón que está totalmente enamorado de algo que ha inventado.   Tú, tú, tú estás ahí y no sabes que estoy, estoy pensando en como decir que te necesito. Te necesito porque me hiciste una persona tragicamente feliz.   Feliz de haberte conocido. Feliz por saber que existen personas como tú. Feliz por recuperar la esperanza en esta vida.   ... y tú estás ahí sin saber que lo estás. ... y tú

Escucha mi corazón

Escucha mi corazón. Escucha mi corazón y lo oirás. Escúchalo y lo sentirás. Mi corazón cogió tú ritmo y te sigue a todos lados. Escucha mi corazón y te darás cuenta que siento que soy alguien especial por haberte conocido. Siento que no es el momento, ... pero sé que fue nuestro momento. Un breve suspiro que se grabó a fuego y que estará, para siempre, en mi alma, en mi historia. Soy arena silenciada en un momento del universo nada especial. Soy el polvo más ínfimo que puedes encontrar, pero estoy aquí porque tuve la suerte de llegar a esta vida. Mi vida es un cero a la izquierda que se perturba a lo largo de su extensión vital. Tú fuiste esa piedrecita que provocó la onda que me cambió para siempre. Escucha mi corazón y te darás cuenta de que has perdido la oportunidad de conocer otro mundo más simple. La simplicidad de un amor que se extendió en el infinito hasta llegar a nuestros días.  Escucha Escucha Escucha, él no sé qué decir ante mis minutos sin ti. Sé q